Poema

La nostálgica historia de la profunda sensación de desamor con la que jamás tuvimos que lidiar porque no nos conocimos

Dicen que lo que bien se aprende, nunca se olvida;
llevo semanas calculándolo: me va a tomar, al menos,
el resto de esta vida llevarte al olvido.

Y qué suerte que no nos conocimos,
porque te habrías dado cuenta de que
te amaba, e igualmente te hubieras ido.

Y qué bueno que no nos lastimamos,
pues de los dos, yo habría sido
el único realmente herido.

Creo que fue mejor de esta forma:
tú indiferente en el otro andén,
y yo en tu mirada, perdido.

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